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Compañías floridanas que operan vuelos de deportación cobran unos $35,000 por deportado

Esta investigación fue publicada por El Nuevo Herald.

Journey Aviation anuncia su servicio de jets de lujo como una opción de viaje indulgente. Con comodidades como un bar incorporado y música estéreo, parece la experiencia de vuelo ideal para celebridades o ejecutivos.

Pero la compañía de vuelos fletados del sur de Florida a veces transporta a otro tipo de pasajeros: personas bajo la custodia la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos.

El jet Gulfstream de la compañía ha transportado a deportados de inmigración al extranjero más de 50 veces desde 2017, según una revisión de información interna del ICE. Esos vuelo han ido a Mauritania, Irak, Nepal y muchos otros países. Cada viaje cuesta hasta $280,000, lo que significa unos $35,000 por deportado.

Journey, que dirige su negocio desde una oficina en el aeropuerto de Boca Ratón, de propiedad estatal está entre puñado de empresas floridanas que se benefician del transporte de indocumentados por todo el país y el mundo. Y sus ingresos deben aumentar pronto, en momentos que la administración del presidente Trump busca más fondos para la unidad del ICE que maneja los vuelos, según una investigación del Fund for Investigative Journalism (FIJ).

Vuelos costosos

ICE Air, la unidad encargada del transporte de los detenidos, a veces usa aerolíneas comerciales para transportar a los detenidos. Pero la mayoría son en vuelos fletados Y desde 2017, la mayoría de los vuelos fletados de ICE Air han sido organizados por dos compañías con sede en la Florida que han cobrado cientos de millones de dólares por el servicio.

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Como corredores de vuelos, Classic Air Charter y Aircraft Transport Services a su vez contratan a otras empresas, muchas de ellas también del Estado del Sol, que proporcionan aviones, tripulaciones, pilotos, guardias, enfermeras y otros servicios necesarios para los vuelos. Journey Aviation es uno de esos subcontratistas, al igual que World Atlantic Airlines, que opera desde Miami.

Classic Air, con sede en Melbourne, Florida, organiza vuelos diarios de deportación dentro de las Américas. También se encarga de los viajes más caros de la agencia al extranjero: “vuelos fletados de alto riesgo” que transportan a personas, por ejemplo, que no cooperaron con intentos de deportación anteriores o se consideran amenazas a la seguridad nacional.

El ICE ha pagado a Classic Air, que se trasladó a Melbourne a finales de 2019, $467 millones hasta el momento, con un pago potencial de casi $725 millones en 2023. Los ingresos de la empresa aumentan a un ritmo mucho más rápido que su predecesora, CSI Aviation, con sede en Nuevo México, que ganó $1,000 millones entre 2005 y 2017, un período dos veces más largo que el contrato de Classic Air.

Aircraft Transport Services (ATS), con sede en Palm City, organiza los vuelos internacionales de la agencia a países de África, Asia, el Medio Oriente y Europa. El ICE ha pagado a la compañía casi $37 millones desde que comenzó a funcionar al final de la administración del presidente Barack Obama.

ATS dijo al FIJ que “trabaja por contrato según lo indicado y los servicios han sido los mismos durante ambos gobiernos”. La compañía, que es un operador certificado comercialmente, dijo que “no hay quejas de maltrato o ineficiencia sobre nuestros servicios”.

Un crecimiento significativo

ICE Air ha crecido “significativamente” desde sus primeros días, dijo Dee Norton, quien ayudó a establecer la sede de la unidad en Mesa, Arizona, y trabajó allí hasta su jubilación en 2017.

La base de operaciones tenía sólo cinco empleados en 2014, dijo Norton. Ahora, casi 150 personas trabajan allí. Y la agencia ha establecido cuatro centros de transporte más en los aeropuertos internacionales de Miami; Alexandria, en Louisiana, y San Antonio y Brownsville, en Texas.

Y la administración de Trump está tratando de fortalecer aún más la agencia al pedir al Congreso que aumente el presupuesto de ICE Air para vuelos fletados a $210 millones, más del doble de lo que la agencia gastó en estos vuelos durante el último año de Obama en el cargo.

Con Trump, la unidad ha ampliado su presencia internacional, estableciendo dos docenas de nuevos empleados en el extranjero para ayudar a facilitar las deportaciones, y tiene planes de contratar más.

ICE Air también ha aumentado la frecuencia de sus vuelos en general, com un alza de 18% entre los años fiscales 2018 y 2019, y ha aumentado significativamente sus vuelos fletados fuera de las Américas.

La ampliación también ha incluido un aumento doble en el uso de ICE Air de vuelos fletados de alto riesgo en comparación con la administración de Obama. La agencia matriz de ICE, el Departamento de Seguridad Nacional, dijo al Congreso que estos vuelos son”sustancialmente más costosos” porque son logísticamente complicados, van a destinos más lejanos y por lo general no pueden transportar a muchas personas a la vez.

Otra razón del elevado costo: solo un operador de vuelos fletados, Omni Air International, en Oklahoma, está dispuesto a operar estos vuelos, según cartas de Classic Air al ICE obtenidas por Quartz.

Omni ha cobrado al ICE más de $1.5 millones por vuelo en al menos dos ocasiones desde 2018, lo que representa unos $12,000 por pasajero, según un análisis del FIJ. Algunos vuelos a lugares lejanos usan aviones con mayor capacidad, por lo que el costo por deportado disminuye.

“Parece que para este gobierno no hay demasiado dinero para las deportaciones”, dijo Katherine Hawkins, experta en asuntos jurídicos que que analiza las prácticas de inmigración de Estados Unidos para el grupo independiente Project on Government Oversight.

Pero Hawkins dijo: “La pregunta de si es un buen uso de los recursos es importante”.

El ICE no respondió a una lista detallada de las conclusiones proporcionadas por el FIJ. Pero un portavoz de la agencia dijo que el ICE “aplica las leyes de inmigración de manera justa y efectiva, y exige los empleados las normas más elevadas de responsabilidad profesional”.

Los aeropuertos

Con los vuelos fletados, el ICE tiene más control sobre las operaciones que en el caso de los vuelos comerciales, donde los pilotos pueden negarse a llevar a detenidos problemáticos los pasajeros pueden observar de cerca todo lo que hace la agencia.

Empresas como Classic Air pueden organizar vuelos para el ICE que no se destaquen mucho y eviten interferencias de las fuerzas del orden locales, en parte al salir de aeropuertos remotos.

“Tenemos que estar estacionados de manera que las puertas del avión no están de frente al público”, dijo un empleado de Classic Air en un intercambio de emails de 2019 con un aeropuerto.

El director del aeropuerto respondió con una oferta para proporcionar “zonas aisladas que puedan acomodar los vuelos fletados fuera de la vista del público”.

Más de 80 aeropuertos de Estados Unidos y 130 aeropuertos en el extranjero han aceptado los aviones fletados de ICE Air desde 2010, según datos internos.

Detenidos, defensores y abogados familiarizados con los vuelos dicen que a menudo salen de pistas aisladas, temprano en la mañana. Y dicen que en estos aeropuertos aislados ha habido escenas de abuso, como golpizas, amenazas a punta de pistola y restricciones excesivas.

Al menos 15 veces entre 2007 y principios de 2019, personas alertaron sobre supuesto uso excesivo de la fuerza, según quejas internas obtenidas por la Universidad de Washington, que investiga las implicaciones de los vuelos de ICE Air para los derechos humanos de los detenidos. El departamento cerró todos estos casos y no está claro qué medidas se tomaron.

Varios detenidos dijeron que ICE Air también usa restricciones para amenazar a los deportados reacios.

“Hacen que la gente se asuste para que suba al avión”, dijo Abdoul Aziz Djigo, quien fue deportado a Mauritania en 2018 después de vivir en Ohio 25 años.

En algunas oficinas del ICE se han infringido las políticas internas al restringir a las mujeres embarazadas y usar esposas no aprobadas, según notas internas. Y docenas de deportados dijeron que estuvieron horas y días sin comer, sin tomar agua o sin acceso al baño. Muchos dijeron que no les entregaron los medicamentos por receta que necesitaban.

Todo esto plantea preocupaciones entre los defensores, quienes dicen que la naturaleza opaca del sistema de vuelos privados y la poca supervisión sobre ICE Air podrían contribuir a una proliferación de casos de mala conducta profesional a medida que la unidad sigue creciendo.

“Es realmente asombroso que no haya habido conciencia ni se han investigado estos problemas, ni siquiera un intento aparente de impedir que los abusos sucedan”, Angelina Snodgrass Godoy, profesora de la Universidad de Washington, Angelina Snodgrass Godoy. “Es alarmante el secreto que parece cubrir todo esto”.

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